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Algunas sugerencias ante la contingencia nacional


¿Es usted creyente? Entonces,


1. Ore: sólo en el diálogo con el Señor Jesús, particularmente en la escucha de lo que Él quiere decirle y decirnos, el creyente encuentra serenidad en su corazón y descubre el sentido de aquellos hechos que, en una primera mirada, parecen confusos, azarosos e irracionales. Si esta oración surge como producto de meditar su Palabra, ¡cuánto mejor!


Sin embargo, creo que, siendo esta la principal estrategia creyente, no puede ser la única, pues en ocasiones esta práctica puede hacernos creer y convencernos de que la fe es un simple refugio para las exigencias y tensiones que implica estar vivo, un espacio donde esconderse, temeroso, de la corresponsabilidad de formar parte de una particular y compleja comunidad humana, como en este caso es la sociedad de Chile. Por esta razón, luego de la sugerencia anterior, o si usted no es creyente…


2. Genere instancias de autocuidado: usted no va a hacer nada positivo si está con altos niveles de angustia, tristeza o tiene ira hacia los “culpables” o el entorno. Por ello, busque espacios y momentos para descargar apropiadamente toda aquella tensión que le puede generar la incertidumbre. Si sabe y puede meditar, si gusta de hacer ejercicios, escuchar su cantante o grupo musical preferido, leer un libro interesante, mirar una buena película, darse un baño de tina con sales aromáticas, o simplemente tomar una taza de té con su pareja o un amigo en un espacio cómodo, relajado y agradable, eso causará que se cargue de energía positiva. Puesto que cada contexto personal es único, resulta difícil dar una receta pertinente para toda persona. Sea creativa/o.


3. Ofrezca un trato amable y cordial en sus relaciones: como nunca en estas semanas se requiere de aquellos pequeños gestos que hacen más normal la vida, incluso “anormalmente” sana y armoniosa. Si ha puesto en acción las dos primeras sugerencias, cada vez le resultará más fácil sonreír, tener actitudes amables y hablar con voz tranquila; podrá tranquilizar a personas mayores que reviven hechos traumáticos, e ilustrar con paciencia a quienes son más jóvenes; podrá descubrir nuevas posibilidades laborales ahí donde hoy ve sólo caos; tendrá la posibilidad de no apenarse al ver, quizás, el centro de su ciudad con grafitis, dañada, con signos de quemas, barricadas u olor a lacrimógenas, y podrá animarse a luchar a través de vías democráticas por los cambios que usted cree que necesita nuestro país. El logro de estos objetivos no se hará ladrando a los demás, quienes ya están suficientemente tensos. Procure que su presencia en la vida de sus familiares, vecinos y colegas sea una bendición, y no una espina.


4. Haga dieta de las redes sociales: generalmente en las redes sociales abunda el material simpático o anecdótico. Pero en estos días, Facebook, Instagram, Twitter, etc., se han llenado de videos denuncias, defensas, ataques, proclamas, avisos, trascendidos y profecías apocalípticas reenviadas hasta el cansancio. El ininterrumpido uso de estas plataformas electrónicas estimula sin descanso nuestra atención, generando gran cansancio mental, tal como quizás usted ya lo está sufriendo y los expertos nos han advertido. Por eso, determine momentos específicos del día para hacer uso de ellas, y en los demás momentos deje en silencio su celular y evite ver televisión o escuchar radio cuando den programas que discutan la contingencia nacional. Quizás al comienzo lo va a resentir, tal como un tóxico dependiente sufre con la abstinencia.


5. Dialogue con su gente más cercana acerca de los acontecimientos: con aquella entereza que ha ido ganando con los puntos anteriores, ahora está en condiciones de dialogar con mente fría y corazón sereno acerca de los sucesos que estamos viviendo. Hay una especial responsabilidad en la formación de la conciencia cívica de las generaciones más jóvenes. Para ello, busque buenas fuentes de información, reflexione la opinión de algunos determinados expertos (cuide que no sean exclusivamente de su tendencia política), discierna y haga su propia síntesis. Luego, propóngala con respeto, escuche mucho, no defienda su opinión a capa y espada, reconsidere sus primeras conclusiones; en especial, trate de salir de miradas polares, es decir, “bueno y malo”, “derecha e izquierda”, “amigo y enemigo”. Recuerde que la vida es bastante más rica que blanco o negro, sino que tiene matices ¡y hasta colores!


Si algo de esto lo encuentra apropiado, copie, pegue, modifique y envíe a quien lo necesite.

Un abrazo.


#Opinión #Reflexiones #JavierDíaz

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